img-120674Corría 1984 cuando el empresario Anacleto Angelini decidió, junto a sus socios del Haras Figurón, trasladar su criadero de caballos finasangre a otro punto de Santiago luego de que muriera uno de sus ejemplares. De esta manera quedó libre un paño de 50 hectáreas en la, por esos años, lejana comuna de Maipú. Para utilizarlo, se les ocurrió construir ahí un conjunto de viviendas que con los años derivó en la Ciudad Satélite, la primera de un Santiago que carecía de desarrollos inmobiliarios fuera de su límite urbano.

Hoy, a 30 años de esa iniciativa, el proyecto llegará a su fin con la venta de las últimas 75 casas construidas en ese sector. En ese período se desarrollaron tres etapas, que totalizaron 8.175 viviendas. Junto a estas llegaron equipamientos y áreas verdes, los mismos que hoy utilizan las 28 mil personas que viven actualmente ahí.

“Se trató de un proyecto tremendamente interesante y que significaba poner en práctica una idea totalmente única”, cuenta la arquitecta María Soledad Sánchez, quien conoció de cerca la iniciativa en su calidad de directora de obras de la Municipalidad de Maipú. Por lo mismo, explica, tanto las autoridades de ese minuto como los mismos vecinos acogieron muy bien la propuesta. “Era un sector que no estaba pegado al casco urbano de Maipú, pero que resolvía todas sus necesidades de manera interna”, dice Sánchez.

“La comunidad sintió que era un adelanto para la comuna, ya que esa no era la forma clásica en que por esa época se construían los barrios”, agrega.

Es en 1989 cuando el proyecto fue adquirido por la firma constructora Socovesa, la que le imprimió un giro mucho más agresivo a la construcción de casas. La venta, que en un comienzo se concentró entre los propios maipucinos, fue extendiendo sus horizontes: vivir lejos del ajetreo capitalino y estar más conectado con la vida de campo, dada la cercanía de Maipú con Melipilla, comenzó a ser el mensaje de las campañas publicitarias, lo que motivó la llegada de gente de otros rincones de Santiago.

En la medida en que las casas se fueron vendiendo, Socovesa fue anexando nuevos paños, hasta completar 223 hectáreas. En estas tres décadas la firma totalizó una inversión de 350 millones de dólares. “En un comienzo construimos casas más sencillas, de 80 m2, y con los años el proyecto fue evolucionando hacia viviendas que llegaban incluso a los 140 m2, con precios alrededor de las UF 6.000. Los principales propietarios eran personas de buen pasar económico que trabajaban en la zona de Melipilla y Cerrillos”, comenta Cristóbal Mira, gerente general de la firma.

Con el paso de los años, fue naciendo una microciudad dentro de la comuna. No sólo se fue llenando de casas, sino que también de todos los servicios necesarios. Colegios, en primer lugar, pero también supermercados, comercio, iglesias de diferentes credos y consultorios.

El arquitecto a cargo del desarrollo del proyecto, Vicente Gumucio, cuenta que las casas en sus inicios eran de 50 metros cuadrados, hasta llegar finalmente a viviendas del triple del tamaño. “La Ciudad Satélite es un barrio con integración de distintos segmentos. Una de sus características es que los habitantes no se cambian de barrio, ya que tienen la oferta de mejores viviendas en el sector”, comenta Gumucio.

La importancia dada a los parques y jardines también ha sido relevante. Cerca de 12 hectáreas suman las áreas verdes públicas y privadas. “Esto genera que los barrios se localizaron en torno a grandes áreas verdes que son la estructura principal del proyecto, por lo tanto, dichas áreas son a su vez integradoras y separadoras”, cuenta Gumucio.

Fuente: Latercera.cl